5.12.09

... as time goes by

Hay semanas como esta que cuando llega el viernes por la noche tengo la sensación de que ayer era domingo, que cerré los ojos para dormir y me he despertado hace un rato. Se me pasan los días en un ¿plis? Uno tras otro, uno tras otro y de nuevo me encuentro en el fin de semana. Lástima que éste pase más rápido aún. Y es que todo pasa muy rápido. Qué digo rápido, a la velocidad de la luz. Hace nada, ¿cuatro días? estaba pelando las uvas y quitándoles las pepitas minutos antes de las campanadas y casi me encuentro añadiendo otros racimos a la lista de la compra para este año. Sólo compro uvas para nochevieja. Y no, no voy a entrar en los própositos y desprópositos del año que POR FIN termina y ni mucho menos del que entra y que espero que sea mucho mejor. No me prometo nada, no me propongo nada, no pretendo conseguir nada. Porque justo esa misma velocidad del tiempo me ha enseñado que ya te puedes proponer lo que te dé la real gana que no lo conseguirás justo cuando quieres. ¿Que lo consigues? pues claro, un día u otro. Y total, qué más da qué día sea si cuando te paras cinco minutos, sólo cinco, cierras los ojos y ves por todo lo que has pasado, lo duro que te pareció en ese momento, o lo bien que te supo lo que fuera, te das cuenta de que todo pasa y al final, justo al final, terminas sonriendo por ello. Unas veces se tarda más, otras menos, pero lo que sea que haya sucedido acaba enseñándote que aunque en aquel momento ni se te pasara por la cabeza, ahora has conseguido soltar una carcajada. Quizá es que aún no he conocido la pena real, quizá es que no he sufrido tanto como yo pensaba, o a lo mejor es verdad que consigo que el mundo se convierta en invisible menos yo.
Sea como sea aquí estoy, un viernes por la noche, cansada, con sueño y alargando las horas como queso fundido intentando conseguir estirar ese tiempo que se escapa tan rápido y que no puedo controlar. Me gustan estos viernes por la noche en los que estoy yo, mi portátil y una vela de vainilla encendida, pensando en que dentro de unas semanas, un mes, o dos, o tres, seguiré pensando lo mismo. Pensando que el tiempo pasa demasiado rápido como para hacer planes. Que sea lo que el tiempo quiera, al fin y al cabo es quien manda. Luchar contra él sería para mí como intentar que mi chico no se olvide de comprar absolutamente nada de la lista de la compra. Imposible.

Y ahora cierra los ojos y escucha...

25.11.09

Happy birthday to me

37 otoños cumplo hoy.
Soy rara, me gusta cumplir años.
Feliz cumpleaños, Eva.
Y no me beso porque no me llego.
:)


22.11.09

Esperanza

Tengo una amiga que dice que las cosas ocurren porque tienen que ocurrir y si no ocurren es porque debe ser así. No sé. Quizá yo nací sin conformismo y me cuesta verlo de ese color. No todo es blanco ni es negro, ni rojo ni azul. Estamos rodeados de colores aunque a veces sólo veamos los que queremos ver.
Cuando sople las velas de mi pastel de cumpleaños volveré a cerrar los ojos y seguiré pidiendo el mismo deseo desde hace mucho tiempo. Quizá no se cumpla jamás, quién sabe, o quizá sí, pero mientras lo siga pidiendo seguirá existiendo. A veces pienso que los deseos no se cumplen porque sea como sea nos olvidamos de ellos.
Cuando era poco más que una niña mi madre me contó que cuando ella era más joven un chico la pretendía. Un día éste le preguntó si podía albergar alguna esperanza con ella. Mi madre le contestó que para esperanza ya tenía a su madre. Así se llamaba la madre del desafortunado.
Esperanza... yo no la pierdo. Y mientras siga pensando que todo lo muchísimo que existe dentro de la palabra vida tiene un significado, no lo haré. Porque necesito creer que en esta vida todo es posible y que si cierras muy fuerte los ojos en el momento de soplar las velas, los deseos se cumplen. ¿Cuándo? cuando sea. Pero se cumplen.

¿A que sí?
Necesito pensar que sí.

12.11.09

En cuarentena

La gripe se ha instalado en casa. Se ha acomodado en el sofá, se ha cubierto con mi mantita y de ahí no se mueve la jodía. Somos un compendio de tos, mocos, jaquecas y dolor de estómago.

Hoy me decía una amiga... si estás baja de defensas mejor no salgas de casa. ¿Para qué? si con lo que hay dentro ya me sobra y me basta.

Si es que no hay nada como tener una familia unida que comparte hasta los virus. Eso es amor y lo demás son tonterías.

¿Cómo era eso? ¿Al mal moco buena cara?

4.11.09

Costumbres

Aún siguen existiendo cosas, palabras, hechos, lo que sea, que me descolocan. Cuando esos ojos negros vestidos de 8 años me miran y me dicen que es persona de costumbres, me supera. En ese momento me siento como en una montaña rusa que gira y gira y de la que no puedo bajar.
Hay reflexiones que me quedan grandes y si vienen de mi hijo me hacen sentir diminuta mientras a él le veo como un enorme gigante con cara de niño.
¿Cómo puede ser? me pregunto. No lo sé, pero es. ¿Por qué? No lo sé, pero es.

¿Cómo puede decirme un niño que la vida es todo cuestión de acostumbrarse a los cambios que van apareciendo?

Él no entiende de resignación, ni siquiera creo que sepa que existe esa palabra. O quizá sí, ya no me sorprendería. Él habla de costumbres, de adaptarse, de aceptar. A mí me ha costado cerca de 37 años aprenderlo y aún no me lo sé del todo. Él parece a veces que haya nacido con la lección aprendida.

Siempre pensé que sería muy duro que mi hijo me diera lecciones aunque pensaba que aun así sería 'bonito' ver como él también tiene algo que enseñar. Ahora sé que es aún más duro cuando no sabes qué contestar porque sea como sea tiene razón. Y eso jode. Joder como jode.

30.10.09

Encogida

¿Habéis deseado alguna vez ser muy pequeños, muy pequeños, muy pequeños? ¿Tan pequeños como para desaparecer?

A mí hoy me hubiera gustado hacerme chiquita, chiquita, chiquita, esconderme en algún bolsillo y cubrirme la cara con las manos también chiquitas para que nadie pudiera ver mis mofletes colorados de vergüenza.

He metido la pata muy mucho. Pero mucho, mucho, eh? Tanto que creo que he dicho... joder, joder, joder, joder... veinte veces y luego he seguido con... mierda, mierda, mierda... veinte veces más. Soy muy mal hablada, lo sé, pero es lo que hay.

Lo que más me ha dolido ha sido fallar a una gran amiga, ponerla nerviosa, hacerle pasar un mal rato. Porque estoy segura que en ese momento a ella le hubiera gustado hacerse chiquinina, chiquinina. Oi que sí?

Lo siento, M. :( ... ya me doy yo las dos collejas.

26.10.09

Trenes

Dicen que hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Ni idea. También dicen que hay trenes que hay que dejar pasar. Tampoco lo sé.
Lo que sí sé es que yo los pillo casi al vuelo. Soy de las que salta al vagón mientras las puertas pitan y se van cerrando. Algún día me dejaré una mitad de mí en alguna estación.
Voy poco en tren, muy poco. Tampoco lo necesito. Pero cuando me subo en alguno es cuando leer menos me apetece y me distraen mucho más las historias de los demás. No soy cotilla porque no escucho, sólo miro. Y juego a adivinar en qué parada se bajarán, a qué se dedicarán, de dónde vendrán...
Hoy fui en tren a Barcelona, cada vez me gusta menos conducir de noche. Es curioso. A la ida se ha sentado delante de mí una maestra. Media melena ondulada, uñas cortas pero bien cuidadas, blusa gris, pañuelo en el cuello y un libro entre sus manos, algo sobre los alisios, no recuerdo muy bien. He sospechado que era maestra por la manera en que se colocaba las gafas cada vez que se deslizaban por su nariz y con el dedo índice las recolocaba con un movimiento casi reflejo. Me ha confirmado que se dedicaba a la enseñanza por el modo en que se ha quitado las gafas y las ha dejado en su pelo en forma de diadema mientras cerraba el libro manteniendo un dedo en la página que estaba leyendo; con la otra mano se ha sujetado la barbilla con el brazo apoyado en la ventana y se ha dormido.
Siempre me ha sorprendido esa facilidad que tienen los habituales de los trenes de despertarse un segundo antes de que anuncien su estación.
A la vuelta me he sentado delante de un señor, otro maestro. Debe ser que hoy me sentía alumna, vete a saber. Era más mayor que su compañera de carrera. Unos sesenta años, barba cerrada de tres o cuatro días y muy blanca. Con poco pelo en la cabeza, muy moreno de piel y ojos muy claros. Creo que es el responsable del turno de recreo en los días de sol. Y sé que era maestro por su polo de granito azul marino de manga larga y su americana de pana fina marrón oscuro. Inconfundible. Y por su manera de leer el periódico gratuito, pasando rápido las primeras páginas para ir a parar a un pequeño recorte de estrenos de cine y literatura.
A estas horas ya habrán cenado. La maestra lo habrá hecho sola acompañada de su gato. El maestro habrá salido a pasear con su perro negro, se habrá fumado un pitillo recordando al alumno que ha pillado hoy fumando en el baño y a estas horas ya estará metido en la cama leyendo, qué se yo, quizá por tercera vez, las Memorias de Adriano.
Bona nit.

20.10.09

Equilibrios

Hay días en los que se necesita descansar todo, hasta los dedos de los pies. Hacer un paréntesis de vida, cerrar los ojos y abrirlos cuando se cansen de no mirar. En ocasiones se necesita respirar hacia adentro, llenar los pulmones hasta que estén apunto de explotar e inflar los mofletes como un pez globo. Luego se va soltando el aire poco a poco, acompañándolo de un suave silbido y cerrando los labios hasta que parezcan - con perdón - un ano.

Estoy en desequilibrio y me estoy equilibrando con los ojos cerrados. Es la única manera de poder ver(me).

9.10.09

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So many times, it happens too fast,
You trade your passion for glory
Don't lose your grip on the dreams of the past
You must fight just to keep them alive

Me gusta mucho.

7.10.09

Como la sal

Supongo que hay cosas que no cambian. Supongo que hay personas que no cambian. Supongo que yo no cambio. Pero cambio.
Una vez, hace ya tiempo, alguien me dijo algo así como 'eres como un bollo relleno de chocolate'. Sentí nauseas.
Hace poco alguien me dijo: 'eres como la sal para la sed'. No lo entendí. No quise entenderlo. Me imaginé a una oveja lamiendo sal para después hartarse de beber. No me gustó. No me siento oveja. Qué picor.
Y hoy me ha venido a la cabeza esa frase de nuevo. Eres la sal para la sed. Empieza a gustarme. Me gusta ser una tocacojones, no lo puedo remediar.
Soy chinchona. Me gusta chinchar hasta hacer rabiar para luego arrancar una carcajada. Pero no todo el mundo se ríe y a veces me cuesta comprenderlo.
Nunca entenderé la carencia de sentido del humor. Carencia, menuda palabra, qué fea es. Humor también es una palabra feota, pero risa no. Risa mola. ¿A que sí?
'Como la sal para la sed'... no está mal para alguien como yo.

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