Escolta i deixa't anar!!!!

:)


14.1.09

Pareja de baile

Juan se ha vestido hoy de gala. Se ha puesto su traje de lana fría gris, una corbata a rayitas azules y un pañuelo con el mismo estampado en el bolsillo del pecho. Se ha afeitado a conciencia y después se ha perfumado con loción. Se ha peinado con la raya a la izquierda.

Elisa ha ido a la peluquería, le han puesto el tinte y unos bigudíes para que el rizo le dé más volumen a su pelo. De camino a casa ha parado en la mercería. Lleva en la bolsa unas medias estampadas con finas rayas que la dependienta ha prometido que le harían las piernas más delgadas y esbeltas. Se pondrá el vestido gris perla, el que va ceñido a la cintura con un finísimo cinturón de hebilla plateada. El mismo que se puso en la última boda, en la boda de su nieta. Cogerá un chal por si más tarde refresca, con pequeños claveles estampados en plata. Se pintará los labios con carmín y se pondrá algo de rímel y colorete. No necesita mucho más maquillaje, siempre presumió de tener buena piel y pocas arrugas.

Siempre la espera junto a la barra, le gusta verla aparecer por la puerta y observarla durante unos segundos antes de acercarse a saludarla. Graba esa imagen en su mente como una fotografía que recordará todas las noches de esa semana antes de dormir. Suena la música de la orquesta y Juan saca a Elisa a bailar. La coge con delicadeza por la cintura mientras con la otra mano sujeta la de ella con firmeza. Suena un paso doble y Juan intenta bailar bien erguido mientras busca la mirada de Elisa que se pierde entre las luces de la sala.

- Está usted bellísima esta noche.

Elisa se sonroja, sonríe levemente y sujeta con fuerza la mano de Juan. Ahora suena un vals y Elisa se deja llevar mientras Juan la hace volar por la pista. Un, dos, tres, un, dos, tres. Juan cuenta mentalmente los pasos para no tropezar y hacer perder el compás a su compañera de baile. El vals termina y aplauden a la orquesta.

- La de esta semana no lo hace del todo mal – Comenta Juan.

Elisa asiente con la cabeza y le hace un leve gesto indicándole que se va a sentar. De la mesa redonda cuelga una especie de mantel marrón y en el centro hay encendida una vela. Juan se sienta junto a Elisa y por un momento sus manos se rozan. No las apartan, siguen ahí, una al lado de la otra, iluminadas por la luz de la vela. Juan repiquetea los dedos de la otra mano contra la mesa y tararea el tango que suena en ese momento. No beben nada, no necesitan beber nada, sólo escuchar la música y ver a la gente bailar.

Deben marcharse ya. Afuera hace frío y Elisa se cubre con el chal. Galantemente Juan se quita su americana y cubre a Elisa con ella también. Le ofrece su brazo y caminan pegados sin apenas decir nada.

- Parece que mañana va a llover.
- Lo sé, me duelen los huesos – Añade Elisa.

Se despiden en el portal. Juan besa la mejilla de Elisa y ella le reprende. Nunca le gustaron las muestras de afecto en público. Juan sonríe mientras mira de reojo a Elisa. Le brillan los ojos. Los mismos ojos que le enamoraron hace ya casi cuarenta años.

Juan debe volver a la residencia. A Elisa le esperan en casa su hija y su yerno. Hasta el próximo domingo que vuelvan a jugar a ser pareja, pareja de baile.

17 Comentários:

Soñadora dijo...

Que ternura de relato! Me ha conmovido mucho ver que el amor no tiene edad!
Un beso,

Groucho dijo...

QUERERSE NO TIENE HORARIO,
NI FECHA EN EL CALENDARIO.

MUY TIERNO EL RELATO.
BESOS...

el marido de la portera dijo...

Un precioso relato, lleno de pequeñas cosas llenas de verdad. Enhorabuena. Ahora que te he descubierto, pasaré por aquí a menudo. Un saludo muy afectuoso.

leche con eko para la cena dijo...

Sí que es tierno... mucho, casi lloro... buaaaaa... (de verdad). Es genial ver a una pareja ya mayor por la calle, caminando, de la mano. Lo he visto más de una vez. Y lo quiero recordar.

Munny dijo...

Qué tiernito, Eva.
Mira lo que me contó un amigo estas navidades pasadas:
Su abuelo, después de enviudar jóven, se echó una novia con la que lleva 40 años (40 años yendo al baile, acompañandola a su casa,etc.). Ella, un buen día, le dice: "Mariano ¿por qué no nos casamos...?", a lo que él contestó:
"Mujer, y quién nos va a querer a esta edad..."
Besos.

Amelie dijo...

Precioso y tierno relato, Eva, con una magnífica descripción de los detalles, me parecía estar viéndolos. Me ha encantado.

Un beso.

C. C. dijo...

Cuando se está enamorado todos estamos como unos adolescentes, me encanta el relato, muy tierno :-)

.Blanco y negro dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Camy dijo...

Muy tierno. el amor está claro que mueve todos los corazones y a diferentes edades, La ilusión es lo que cuenta y tú lo has contado muy bien.

Insthar Malar dijo...

Me ha gustado mucho.
El amor siepre sorprende. Delicado ,armonioso y magico.
En cada etapa se vive de una manera pero en todas provoca que un brillo se acomode en nuestra mirada .
Incluso observando desde un banco del parque esa estampa ,consigue que mis ojos brillen .Eva, Muy bonito.Gracias
Un beso.

òscar dijo...

un petit relat molt tendre eva. m'agrada el somriure de l'home quan ella li crida l'atenció per besar-li la galta.

felicitats!

Ricardo Colomer dijo...

¿Cómo será? tenemos los amores juveniles del calentón y aquí te pillo aquí te mato; los amores adultos que se vuelven rutinarios en ocasiones, pero ¿y pasados los 70? ¿cómo será cuando se tiene la certeza de no disponer de mucho tiempo?

Un petó molt fort princesa

ALMAGRISS dijo...

Me adhiero a los anteriores comentarios: para el amor no hay edad, y además tu lo relatas de una forma tan tierna. Me ha encantado

Eva dijo...

Gracias a TODOS y TODAS por vuestros comentarios. Me alegra saber que os ha gustado y que lo habéis podido leer con el mismo significado con el que yo lo escribí.

A los recién llegados... Bienvenidos, estáis en casa.

Un abrazo.

Enebea dijo...

Precioso relato, que invita a imaginar qué habrá ocurrido durante estos últimos cuarenta años...

El amor rejuvenece a las personas.

Un beso.

Gucho dijo...

Que relato tan tierno. Me gusta tu narración.


http://gymbrainstorming.blogspot.com/

Bowman dijo...

Bello uso del lenguaje, Eva (y muy culto... confieso haber tenido que buscar bigudíes en el diccionario).

Por un lado, no he podido evitar visualizar a una pareja de amigos míos (aunque más jóvenes) que se llaman precisamente igual (Elisa y Juan).

Por otro, me recuerda otro caso real parecido: tras el divorcio a una edad ya muy avanzada, la madre de una amiga se encontró casualmente por la calle con su amor de juventud, aquel que pudo haber sido y no fue. Él quedó embobado, pues la ha seguido queriendo todos estos años, como a su amor imposible. Tu relato me transmite la misma felicidad neo-juvenil que percibo cuando les veo juntos.

Petons

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